La ruta de Elizabeth Kline: Cabudare

En las afueras de Barquisimeto, Cabudare cuenta con excelentes artesanos, buen comer y nuevas ofertas de hospedaje
Muestra de la variedad de piezas disponibles en el taller artesanal Bachaco Rojo en Agua Viva (Fotos Elizabeth Kline)
  EL UNIVERSAL
domingo 6 de febrero de 2011  12:00 AM
Los atractivos de la capital larense no se limitan al centro de ciudad, sino también a los alrededores. En Cabudare, que colinda con Barquisimeto en la vía hacia el Parque Nacional Terepaima y Acarigua, se encuentran dos ofertas de alojamiento que acaban de abrir y una gran concentración de artesanos en el sector Agua Viva. 



DÓNDE COMER Y DORMIR 
Hace un año, durante mi participación en Fitlara, tuve el placer de probar la comida en El Rincón de Micaela en la urbanización Lomas de Tabure de Cabudare. Se trata de un concepto muy personalizado con servicio de almuerzo con un menú sólo por reservación y solo los fines de semana en la casa de los dueños. La comida suculenta se basa en la cocina tradicional cubana, refleja las raíces de ellos (Micaela, una profesora universitaria con especialidad en Agronomía, y Fernando, un arquitecto), con toques creativos con énfasis en productos larenses. Aunque siempre hay otra opción, la sugerencia que caracteriza su cocina es el lechón asado a la cubana, moros con cristianos y yuca con mojo. Las tapas son una mezcla de sabores, olores y colores, donde la frituras de malanga, las croquetas aromatizadas con nuez moscada y las tortillas de plátano o papas han sido durante años parte de la comida familiar. La mesa de ensaladas tiene una amplia selección de ingredientes para hacer la combinación/cantidad que quiera así como el aderezo de su gusto. Los postres de degustación saben a canela, vainilla y chocolate. El café 100% venezolano lo proveen productores de las cuencas de Portuguesa y Lara. La coctelería a cargo de Fernando incluye deliciosos mojitos, Cuba libre, daiquirí, ron collins; destacan los rones larenses además del cocuy pencayero (precio aparte). Con la promoción contínua por e-mail al enviar los menúes de la semana, la cordialidad de los anfitriones y la excelencia de la comida al precio super razonable de BsF 110 para el menú completo, no sólo el restaurante ha tenido gran aceptación. 

Los clientes estaban presionándoles para que montaran una posada y así poder disfrutar por más tiempo el entorno especial y el trato tan cariñoso. 

La buena noticia es que para complacer a sus clientes y honrar a la Divina Pastora, inauguraron las primeras cuatro habitaciones de su posada gourmet El Rincón de Micaela (por rsvnes.: 0251-717.4436, 0412-510.1593; facebook: elrincondemicaela) el 13 de enero (abierto todos los días). Tan pronto recibí la noticia sobre la posada, llamé para reservar y logré conseguir cupo. No solo pude disfrutar de nuevo la sabrosa comida y el caluroso trato, sino la impresionante procesión de la Virgen y los bellos cuartos amplios (con baño/agua caliente, secador de pelo, neverita, mesa de noche y mesa de trabajo con lamparitas de lectura, AA, televisor tipo LCD, chinchorro, porche amoblado, WiFi (para 2 con desayuno continental - BsF 300). Siguen con la oferta de almuerzo al público (previa reserva), viernes a domingo de 12:00 a 7:00 p.m.; pero los huéspedes tienen la opción aparte de una cena lijera a diario (en mi estadía, fue un chupe de pollo acompañado con arepas, nata y postre). Al hacer sus reservaciones, ellos les envían un cróquis con la ruta para llegar. 

El hotel (0251-263.8779) y Centro Comercial La Estancia es otra alternativa nueva en la zona. Está en la intercomunal Cabudare-Acarigua en el sector Piedad Norte de Cabudare. Por ahora el hotel tiene disponibles 40 habitaciones estilo moderno (grandes y bien dotadas, pero sin decoración alguna, con baño/agua caliente y ducha masajeadora, caja de seguridad, AA, WiFi, - para 2 con desayuno BsF 380) y una sala de reuniones. Las 10 suites con salita y balcón con vista de todo el valle están pautadas para abrir a mediados de año. Debido a la presencia de la feria de comida (aunque todavía no está en funcionamiento) y otros sitios con comida (como el Subway) en el centro comercial, no tienen planes para ofrecer más que desayuno. En mi visita el 16/1, había pocos locales ocupados en el mall. 

Sin embargo, con su ubicación de fácil acceso y con la vía muy transitada, sin duda se va a llenar rápidamente. 



AGUA VIVA 
Una gran ventaja de las dos opciones nuevas ya mencionadas es la cercanía de la zona artesanal de Agua Viva vía Parque Nacional Terepaima. Pero una nota importante es que el sábado escuando abren prácticamente todo el día (y en algunos casos, el único día). Aunque no tiene sentido, si acaso abren los domingos, sólo trabajan hasta alrededor de la 1:00 p.m., el día tradicional para pasear sin presiones de trabajo. 

Para los dos sitios con más variedad y calidad (en mi opinión), hay que cruzar en la avenida Bolívar (la vía principal señalada como el acceso para Agua Viva desde la vía hasta el parque) y, en la plaza, tomar el pequeño desvío hacia la izquierda para seguir a la calle Araguaney. Uno frente al otro están los talleres artesanales Bachaco Rojo (0251-262.8268) y Hoja de Agua (0251-261.3331). Hay de todo: tallas de madera, cerámica, piezas con vidrio laminado, hierro forjado, tejidos, pinturas, esculturas, papel artesanal... El segundo destaca el "Bazar del Sábado" -10:00 a.m.-5:00 p.m.- con expo-venta en el jardín aparte de su oferta normal dentro de la tienda. 

En la avenida Principal vía el parque, diagonal al Club Madeira, algo distinto es Maderas Santa Fe "Artesanos del Mueble" (0251-263.7128) que sí abre todos los días: lunes a viernes, 8:00 a.m.-6:00 p.m.; sábado 8:00 a.m.-5:00 p.m.; domingo 9:00 a.m.-4:00 p.m.) con muebles fabricados ahí mismo más que todo estilo contemporáneo. 

Existen mapas en la avenida principal indicando la ubicación de los artesanos (la mayoría muy metidos en la urbanización). Aunque no están muy actualizados, por lo menos es una ayuda. Ya que no están muy concentrados, es mejor dedicar un sábado relajado a la exploración de la zona para descubrir por su cuenta talleres escondidos con muchas sorpresas creativas.